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    Juan Lesta, Xosé Suarez y Tronante

    Inauguración

    22 de junio de 2024

Suplantación

Lumeirada

Nilo Casares

Mi primera experiencia con lo sublime fue bajo una hoguera de sanjuán o, dicho en coruñés, una lumeirada, ahí conjugué por primera vez la fascinación con el miedo; salí tan victorioso del envite que no cejé en el empeño de construirlas junto a mi amigo Roberto Ferreira, hoy reputado jardinero, hasta bien entrada nuestra juventud. Después vino el mar, casi a la vez, porque nuestra tradición obliga a terminar la noche inmerso en el mar del Orzán, como así lo hacíamos. Fuego y mar son, desde entonces, mis únicas vías de acceso a lo sublime. Tronante es un grupo coruñés de intervención formado por un artista del ámbito de las artes temporales, sobre todo de la videocreación (Juan Lesta), y otro de las destemporales (Xosé Suárez), que evita ser tratado como artista, pero sin cuyo concurso no resultaría fructífera la relación tronante que nos presenta esta obra land-artística ejecutada sobre O campo da festa, de los pocos centros sociales gallegos que discuten su protagonismo al atrio de la iglesia. Su lumeirada concilia dos referencias, la sanjuanera y la votiva, ambas de raigambre arcaica; la primera como invitación al sol para quedarse y la otra como plegaria telúrica para lograr los favores de la Tierra. Tronante se inspira en la pedra dos cadrís de Muxía, pero podrían haber quedado más cerca y recalar en el santuario arteixán da Virgem da Pastoriza para conseguir lo mismo; lo sé de buena tinta porque mi madre me obligaba a pasar por la piedra todos los años para hacer de mí la persona de provecho que nunca fui. Lumeirada a la que se sumará la obligatoria sardinhada con una decidida ausencia de música, porque el ceremonial sanjuanero carece por completo de música, al bastarse con el fuego y el mar, que se reencuentran en el ceremonial de la sardinhada. En mirar por el, Xosé Suárez efectúa una suplantación de quíntuple raíz que se agota en la cuarta. Las suplantaciones que comete son las del ojo, la atención, la imagen, el recuerdo y el relato, pero al alcanzar el último se ve incapacitado para elevarlo y le cede al espectador el beneficio de hacerlo. La genealogía de esta obra es sincera y triste. En los últimos días, su padre visitaba un bosque de propiedad familiar del que regresaba lleno de fábulas que contaba a la familia sin que le otorgasen la menor credibilidad; muerto el fabulador, a XS le saltó la alarma sobre la certeza de las fábulas paternas. Para investigarlo dispuso una cámara (primera suplantación), habilitada con un detector de presencias (segunda suplantación), que él mismo positiva (tercera suplantación), para construir un registro (cuarta suplantación) mudo, y por eso le cede al espectador, al otro lado de la lupa, la oportunidad de contarle a XS aquello que el muy fabulador de su padre vivió. En Juan Lesta también encontramos un procedimiento para suplantar el relato final a través de la negación de la mirada, ahora no de su progenitor sino de la suya propia, ya que no acepta la ofrecida por la simplicidad del ver mecánico, y lo somete a un proceso de depravación sensorial para que nos acerque a algo más allá de lo proporcionado por las herramientas de visión, porque las máquinas de visión además de mentir, que es lo de menos, no ven lo que tú cuando diriges su atención hacia cualquiera de los estímulos que deseas transmitir de manera perenne, que esa sería su verdadera función, y no la de fijar la verdad de un momento; porque nos olvidamos de que el ver es instantáneo y ese mirar que se basta a sí mismo no contiene la semilla de su transmisión; por eso, todo el juego al que somete JL estas obras busca trascender la visión mecánica y acercarnos a lo visto por el autor. Y así, a través de la suplantación mecánica, como en un nuevo viaje al centro de la Tierra, Juan Lesta, Tronante y Xosé Suárez nos enfrentan a una nueva experiencia de lo sublime, al someternos al rito de vagar por sus bosques familiares.

Juan Lesta

Juan Lesta

Siempre que miro atrás encuentro que, de modo no intencionado, el paisaje y la música son los dos vectores principales en mi trabajo. Aprovechando la ilusionante invitación de Carlos y Montse a exponer en la Fundación PazosCuchillo de Pazos, pretendo hacer una parada, mirar al horizonte, y recopilar una serie de proyectos recientes que reflejan bien estos dos mundos, a través de algunas obras preexistentes y de otras creadas para esta ocasión, este espacio y estas circunstancias. Vídeo, instalación, objetos casi de juguete y fotografías, contienen en esta exposición mi visión del espacio, el paisaje, el micropaisaje y de la contemplación de lo inalcanzable. Todo esto entrelazado siempre con la música y la ambientación sonora. Pretendo también que esa visión del paisaje en sus diferentes formas, y del horizonte en particular, se vea intervenida y modificada, convirtiéndose finalmente en algo íntimo, personal, casi religioso, y encerrado dentro de pequeñas cápsulas de contenido, ya sean artilugios que quepan en la palma de la mano, o salas en las que sumergirse formando parte de ese mismo paisaje. Aunque por primera vez en mi trayectoria trabajo la imagen estática con la serie “Cielos Intervenidos” en la que llevo años experimentando, siempre acabo derivando hacia el vídeo como mi medio natural. Aún así en esta ocasión habrá piezas fotográficas en las que recupero el soporte fotoquímico tradicional de diapositiva y de microdiapositiva, en contraposición con la instalación multicanal de vídeo y luz láser de las piezas que en principio son más naturales en mi trabajo, y que estarán también presentes en esta exposición. El sonido es la mitad de una película, y así ocurre en mis piezas, ya sean monocanal, instalaciones o acciones. Así en esta ocasión quiero destacar el trabajo de Marco Maril, que pone la ambientación sonora a varias de estas piezas e instalaciones (Faro Horizontal, Maçanetas…) y a Karen Vogt y Pepo Salazar encargados de sonorizar una pieza especial creada en y para la ventana de la sala principal de la Fundación. Todo audiovisual pretende, en esencia, capturar momentos del pasado y reproducirlos en el presente, pero en este caso la idea es recuperar momentos que realmente nunca existieron, para crear una memoria también inexistente e inalcanzable. “Una vez que nos separamos de lo que podemos tocar, ese objeto se santifica; adquiere la belleza de lo inalcanzable, la cualidad de milagroso”. Nieve de primavera (1968), Yukio Mishima “En el horizonte de lo inalcanzable, encontramos la motivación para trascender nuestros límites y alcanzar lo extraordinario”. ChatGPT 3.5 (2024)

mirar por el [una breve reseña del proyecto]

Xosé Suárez

mirar por el es un pequeño proyecto que llevé a cabo tras la pérdida de mi padre en noviembre del 2022. Teníamos una relación muy estrecha. Principalmente porque era un padrazo pero también porque me caía muy bien. Era un poco excéntrico, hermético, todo un carácter y con un sentido del humor muy particular. Era, además, un gran amante de la naturaleza y de los animales, al igual que yo. Cuando se hizo mayor y durante años su rutina después de comer, incluso en días de lluvia o viento, consistía en echarse una siesta dentro de su coche rojo en medio de un bosque de castaños que está al lado de casa. Siempre decía que aprovechaba para observar corzos y otros animales a plena luz del día. Pensábamos que fantaseaba porque no creímos que esos animales se acercasen tanto a las viviendas. Después de su fallecimiento decidimos esparcir sus cenizas en ese bosque tan especial para él. Poco después coloqué una cámara de fototrampeo para espiar a los animales que él contaba que veía, sin ningún proyecto en mente. Sorprendentemente la cámara capturó cientos de imágenes de esos animales que, efectivamente, visitaban el bosque junto con algunas personas que venían a coger castañas, a robar leña o simplemente lo atravesaban en sus paseos. Cuando la cámara cazó al zorro al amanecer (una de las imágenes que más me gustan) decidí mantenerla en el bosque el año entero y seleccionar algunas imágenes para regalar a algunas personas cercanas. Finalmente seleccioné 365 de esas imágenes, muchas seriadas (la cámara se activa con un detector de presencia y está programada para disparar series de 10), las imprimí y las distribuí aleatoriamente en 30 cajitas que entregué a nuestros seres queridos: los suyos y los míos. Entre todos ellos podrían recomponer la mirada completa de ese año que para mí fue emocionalmente muy intenso. La calidad de las fotografías es, obviamente, mala debido a las limitaciones de la cámara. Con ese condicionante he decidido no editarlas y mostrarlas tal como fueron capturadas y seriadas por orden cronológico, sin destacar ninguna; para no hurtar la idea de hallazgo, que es central en el proyecto, al espectador. Algunas, sin embargo, me parecen asombrosamente bonitas: la del zorro antes citada, la del gato blanco que parece darse cuenta de que hay una cámara, la de la aldea al anochecer, la del intruso robando leña, la de la lluvia que no se distingue de los árboles, la de la corza a la que un rayo de sol le ilumina justo en la cabeza… El conjunto de las 365 fotos, que tienen datos como fecha, hora, temperatura..., constituyen una especie de cartografía de las emociones de ese año sin mi padre, porque son capaces de evocar momentos y estados de ánimo. Esta cartografía se verá expuesta en la Fundación PazosCuchillo distribuida en cuatro mapas. mirar por el es, principalmente, una forma poética y emocional de enfrentar la pérdida de un ser tan querido y especial. Por último, mirar por el (en galego) me pareció un título idóneo para este proyecto ya que tiene el doble sentido de suplantar su mirada y ocuparse de él. También lo tiene en castellano pero el uso de la segunda acepción no es tan común como en galego.

mirar por el

Xosé Suárez

Era un hombre excéntrico y carismático. Incluso con mal tiempo, le gustaba echar una siesta dentro de su coche rojo en el medio de un bosque de castaños y carballos que hay al lado de casa. Hoy sus cenizas descansan allí, rodeadas de los animales que siempre decía que había visto y que nunca creímos. Durante un año, su mirada fue suplantada por una cámara de fototrampeo que capturó cientos de imágenes de esos animales que él adoraba y también de algún intruso… 365 de esas imágenes, una por día, fueron repartidas aleatoriamente en 30 cajas, todas diferentes, que ahora atesoran algunos de sus seres queridos (y de los míos), y que componen la mirada completa de los días de ausencia. Esa mirada figura también, sin fragmentar, en el mapa que contiene las 365 imágenes y que representa una especie de cartografía emocional de los doce meses sin mi padre. mirar por el [mirar por él / ocuparse de él]

A fogheteira

Tronante

Juan Lesta y Xosé Suárez formamos T r o n a n t e , un colectivo artístico que trabaja principalmente sobre la interacción de la luz y el paisaje. Como tal colectivo hemos desarrollado un proyecto para el entorno de la Fundación PazosCuchillo. Cuando los responsables de la Fundación nos propusieron hacer dos exposiciones individuales pensamos en hacer una pieza conjunta. En la primera reunión que tuvimos, el comisario nos propuso la misma idea y, ya en ese momento, entre los tres encendimos la primera chispa. A fogheteira pretende crear un nuevo rito o superstición para la víspera de la noche de San Juan. Tiene forma de hoguera pero está montada sobre un puente autoportante de Leonardo da Vinci que, paradójicamente, no funciona como tal sino como un túnel en el que los visitantes deberán adentrarse para quedar libres de cualquier mal. El rito remitirá al que se celebra en A p e d r a d o s c a d r í s , una roca situada sobre el acantilado del Santuario de A Barca (Muxía), a la que se atribuyen propiedades curativas cuando se atraviesa gateando. Una vez concluido los participantes pondrán fuego a la instalación. A fogheteira está elaborada con maderas del bosque del proyecto mirar por el de Xosé Suárez junto con otras del bosque donde el padre de Juan Lesta construyó una preciosa casa de madera. La instalación funciona como nexo de unión de las otras obras que presentamos y también como homenaje festivo a nuestros padres, que tenían ambos un maravilloso sentido del humor. Fogheteira [foħeˈtejɾa̝] es un juego de palabras entre fogueira (hoguera) y fogheteira (mujer que se dedica a disparar fuegos artificiales)